31 de octubre de 2011

Proyecto de Octubre. Especial Halloween.


Mi participación de este mes. ¡Muchas gracias! *O*




"¿La has visto…? Hay una misteriosa dama que vestida estrafalariamente, intenta ocultar su esquelética forma, al menos en esta noche de fiesta…"





La muerte nos pela los dientes

Por:

PukitChan

―Mamá, ¿por qué nos está visitando hoy la abuelita? ―preguntó Javier, un niño de siete que años, que a través de sus ojos brillantes, curiosos y una tonalidad café, intentaba cuestionar a su madre sobre lo que había visto.
―Es que hoy es el día de muertos, cielo ―respondió con calma y sin temor alguno la señora que preparaba los alimentos de cada día. Mientras esparcía orégano en la comida, sonrió al notar cómo el aroma del incienso se elevaba hasta la cocina y una agradable armonía entró en ella, hasta que volvió a centrar la atención en su hijo, que le jalaba el mandil con insistencia.
―¿Viste la señora flaca, huesuda que entró junto con ella? La del vestido raro y sombrero de colores. ―Esta vez, la mujer le prestó verdadera atención a su niño, que seguía dispuesto a que su madre respondiera todas sus dudas. No entendía a qué se refería su niño, pero sí tenía una idea o más bien, una imagen de a lo qué se refería.
―¿Te refieres a la catrina? ―Javier, ante la pregunta de su madre, asintió vigorosamente.
―¡Ésa misma, ma! ―anunció el pequeño, golpeando su pecho con orgullo. Ella sonrió, moviéndole el cabello, mientras hacía un puchero el pequeño. La mujer creyó que su hijo había visto a una de las mujeres que en estas fechas, se vestían como la muerte, a la cual cariñosamente llamaban “Catrina”. No le dio más importancia de la necesaria, mientras se ponía de pie, para continuar con su comida, dándole a su hijo un pan de muerto, para que sintiera el sabor de aquellos días tan especiales.
―Así es hijo. En estos días, la Catrina llega con nosotros a festejar, feliz de que le celebremos, no hay que darle una mala bienvenida, ya que ha venido de tan lejos, ¿verdad?

El pequeño, cubierto de azúcar por el pan, asintió y se echó a correr a la sala de su hogar, mirando el altar que habían hecho este año. Comida, fruta, veladoras, inciensos, escalones, flores de cempaxúchitl que con su anaranjado color, hicieron de la visión del niño un deleite.

―¿Quiere abuelita? ―preguntó Javier, estirando la mano hacia el sillón vacio para todos, menos para él. Ante sus inocentes ojos, la anciana mujer que había fallecido tres años atrás, estaba sentada, bebiendo el chocolate que sobre el altar habían dejado. Sonrió con ternura, negándole al niño, pero dirigiendo su mano para que de igual manera le ofreciera pan a la acompañante que sentada recta y dignamente, veía con curiosidad la escena―. ¿Usted quiere pan?

Una sonrisa clara se formó en ese cráneo sin piel. Una de sus manos esqueléticas se levantó para quitarse el amplio y ostentoso sombrero, mismo que dejó en su regazo, mientras con la otra mano, buscaba un trozo del pan que Javier le había ofrecido, cortando el suficiente que pronto llevó a su boca, llenado sus dientes visibles también de azúcar. Eso hizo que el pequeño soltara una carcajada, burlándose de la muerte.

"El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura"

***


Javier miró con diversión cómo, muchos años después de su infancia, sus hijos eran quienes ahora disfrutaban de poner la ofrenda del día de muertos.  Él les recomendaba y les trataba de explicar cada elemento, exhortándolos a mantener con alegría y anhelado esa costumbre tan hermosa que, desde niño, le habían inculcado. Los pequeños corrían de un lado a otro, ayudando con la ofrenda, caminando, riendo y animando a toda la familia con su energía. Sin saberlo tampoco en realidad,  su alegría contagiaba no sólo a los vivos, sino también a los muertos que le acompañaban… e inclusive también a la misma muerte.

…algunos metros más allá, una dama silenciosa, cautivadora, llena de vida para desempeñar su rol como la muerte, colocaba una de sus manos en sus piernas cubiertas por una manta negra, mientras la mano izquierda formada sólo de huesos, ascendía hasta su cráneo, tratando de esconder una sonrisa que brotaba de ella, cuando el hijo menor de Javier, la miró fijamente, haciéndole una expresión que el ahora adulto, había hecho delante de ella mucho tiempo…

…estirar y ofrecerle a la nada de otros, un trozo de pan.

Javier cerró los ojos, satisfecho con la escena que recién había contemplado, mirando el altar, y sonriendo ante la imagen de la muerte en forma de caricatura, una clara parodia de ella. Después de todo, en esta casa siempre había sido así...



****

Éste fue un enfoque hecho más desde el punto de vista de la región donde vivo de mi país. ^w^ Gracias nuevamente. 

15 comentarios:

  1. es muy curioso cómo cambian las costumbres de un lugar a otro. En mi pais, es una fiesta triste. Estupendo el relato!

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  2. Un relato con un gran sabor a leyenda, que te ha quedado muy bien, me ha encantado. Y la tradición se repite... Besos guapa!

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  3. Wow, mi chica^^ Te quedó genial:D

    En mi país es una época más bien triste; es hermosa una fiesta que podamos recordar a los que se fueran con alegría y paz en el corazón:D

    Kisses y feliz Halloween:D

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  4. Me encantó tu historia, también en mi país es una fecha más bien triste. Aunque viendolo a través de la historia en el principio también se acostumbraba a hacer de un velorio un acontecimiento alegre y hasta se acostumbraba a velar a la gente en su casa y a enterrarla en el jardín pero lamentablemente con el paso del tiempo y los cambios que vinieron luego, también esto cambió y se volvió un acontecimiento triste.
    Creo que deberíamos volver a celebrar acontecimeintos así, después de todo la muerte es sólo un nuevo nacimiento en el otro lado.

    Un placer leerte!!

    Besos!!

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  5. Muy bueno Pukit, me ha gustado mucho este relato que me resulta un hermoso cuento agridulce. Te agradezco que lo hayas compartido. Besos

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  6. Una historia entrañable y que nos acerca a otra cultura, gracias por compartirla, Pukit.

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  7. Es muy folklorico!!! Me ha gustado mucho...

    Besos

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  8. Ya había oído que el día de los muertos lo celebrabais así, más alegre y dulce y eso me gusta mucho
    Me ha parecido muy chulo

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  9. Un cuento muy encantador...
    Me ha gustado mucho¡¡ =)

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  10. Hacer que la muerte sea una visita más es, seguramente, la mejor manera de verla como algo natural. En muchos otros países, como en España, a la muerte se la teme o no es algo grato ni siquiera de pensar. Quizás por eso no comprendemos cuan valiosa es cada momento de nuestra vida: porque queremos olvidar que, irremediablemente, es finita.
    Felicidades por contar este costumbre de tu tierra de una forma tan amena.
    Un saludo
    ibso

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  11. Me encanta como lo enfocaste en la festividad que tú conoces. Tan simpáticos los niños, siempre viendo más allá...
    Debe ser muy saludable ver a la muerte de esa manera.

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  12. Me pareció un relato muy bueno... :)
    Besos :)

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  13. Opino igual k Ibso, akí en España tememos a la muerte y x eso evitamos hablar d ella. Hay k ver hasta k punto pueden llegar a ser de diferentes las fiestas y cultura d un pais a otro... Gracias x mostrarnos como es halloween en tu país y d esta manera tan espléndida!!!. Si es k tienes un arte pa escribir k más kisiéramos más d una, jajaja.

    Saludos guapa y feliz Domingo!!, muak!!!

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  14. Mi amado México rinde su tributo de día de muertos, todo gracias a tí, PukitChan.

    Fue un hermoso y al mismo tiempo, un gracioso relato.

    Nuestro querido protagonista Javier no cambió en nada su humorística forma de ver la muerte, al igual como lo hizo su hijo más pequeño.

    Saludos Karuna ^^

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